Comienza la batalla

15 Abr 2019

Comienza la batalla

Se acerca la primera prueba de la oposición de ingreso en la Escala Básica del Cuerpo Nacional de Policía, el primer escollo que separa a todos y todas del sueño de ser policía viene de camino: las temidas físicas. Un primer escalón que permite a la División de Formación y Perfeccionamiento «pulir» a aquellos opositores que no han luchado durante el verano, estación infernal para el mundo opositoril, y quedarse con los mejor preparados físicamente (aunque no siempre es así, porque hay muchas variables a tener en cuenta que pueden tirar por la borda todo un año de trabajo).

Un resbalón entrenando, una mala postura durmiendo, un sobresfuerzo dos semanas antes de las pruebas en busca de mejores marcas, un traspiés bajando las escaleras… Cientos de historias escucharéis de compañeros, de personas que pretendían personarse en la Escuela Nacional de Policía el día señalado para demostrar al tribunal su condición física y pasar a la siguiente fase. El verano es una mala estación para entrenar, porque las temperaturas no invitan a hacer ejercicio físico intenso, y las vacaciones estivales son un aliciente para dejar de prepararse ya no solo físicamente, sino dejar el estudio de lado en pro de días de playa y sol, o montaña, o «quedadas» con amigos y amigas. Es un craso error. Cuando llega la fecha, llegan los lamentos, los «por qué no habré entrenado más», o los «soy joven, el año que viene me lo saco», y un largo etcétera de excusas baratas que no llegan a ningún sitio, que solo engañan a quienes las emiten.

Todos, incluidos los miembros de esta academia, hemos tenido que pasar, algunos varias veces, por ese escalón primero que tantas historias produce, y hemos sido testigos de la falta de preparación de algunos opositores, personas que preguntaban al tribunal el modo de realizar el circuito de agilidad, que subían apenas 2 o 3 veces (y mal) la barra de dominadas, o que se les notaba pasados de kilos en la carrera (sin olvidar las historias del salto de altura). Miles de momentos, los previos a las pruebas, los nervios que se producen mientras se escucha al miembro de la DFP que «canta» los nombres de los opositores que deben ir al «patíbulo», a su último entrenamiento. Las sensaciones que se producen en el estómago al escuchar el nombre de uno, el miedo a que el certificado de aptitud física no esté bien cumplimentado, la espera mientras los compañeros de tu grupo realizan el circuito… O aquel miembro del tribunal que cuenta menos dominadas, que es más estricto, rezando que no te toque.

Todo se reduce a cuatro recomendaciones cortas, una para cada prueba, fruto de la experiencia de aquellos que pelearon varias veces en el terreno que pretendéis pelear vosotr@s:

  • Pasad la mano a lo largo de la suela de la zapatilla (mejor de fútbol sala, por 15 euros en una tienda conocida por tod@s) varias veces, justo antes de hacer el circuito, para calentar la goma, limpiarla y conseguir que se agarre bien a la superficie. Frotad sin miedo.
  • Secad bien vuestras manos antes de hacer las dominadas, y si permiten el magnesio, no os manchéis en exceso las manos, tan solo lo suficiente (que ya habréis probado en vuestros entrenamientos).
  • No empecéis demasiado rápido la carrera, es resistencia lo que piden, no velocidad. Id aumentando la velocidad progresivamente para así evitar lesiones y situaciones comprometidas.
  • Por último, el mejor consejo: NADA DE EXPERIMENTOS EL DÍA DEL EXAMEN. Todo lo que hagáis que haya sido probado durante vuestros entrenamientos.

Sin más, agradeceros vuestro tiempo de lectura, os esperamos en el siguiente post.

¡Mucha suerte!

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