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Academia 091
10 Jul 2019

Se acerca el invierno…

… pero antes llega el examen de conocimientos y ortografía para el acceso a la escala básica del Cuerpo Nacional de Policía. Todavía recuerdamos aquellos momentos previos al examen repasando las cosas más remarcables que me nos hacíamos a modo de «chuletas» con letra diminuta porque temíamos no recordarlas en el momento de ver una pregunta del tema. Esto es un error. Os explicamos por qué:

La memoria no es infinita. Seguramente recuerdes con facilidad cosas que te sucedieron en la infancia, cosas que en su momento te marcaron. Y esa es precisamente la clave de la memoria, lo inesperado, la sorpresa: lo que nos impacta se queda «grabado» en nuestra mente. Esto no lo grabamos voluntariamente, y a menudo sale a la palestra un recuerdo de algo que fue importante en su día, sin nosotros buscarlo. El temario de la oposición, así como la ortografía, es información que aportamos nosotros voluntariamente a nuestra base de datos mental, y en ocasiones no es tarea sencilla retenerla. Queremos mantenerla a toda costa, y en realidad lo que le estamos diciendo al cerebro es: elimínala.

Torturar a nuestra mente no es lo más adecuado, y eso es lo que hacemos estudiando a todas horas y hasta el mismo día del examen. Esta es una buena rutina de estudio para llevar a cabo a partir de hoy, si no lo haces ya:

De lunes a viernes, por la mañana:

– Estudiamos 2 horas de temario. Siempre cronometradas, pues no sirven dos horas de «salgo a comer algo, me paro a escribir un mensaje, voy al servicio, etc.». Si paro de estudiar, paro el cronómetro.

– Descansamos 30 minutos haciendo algo que nos guste (vemos un capítulo de nuestra serie favorita, escuchamos música, hablamos con alguien…).

– Hacemos un psicotécnico de entre media hora y una (no hay que olvidarlos pese a que son la última prueba). Descansaremos otra media hora siguiendo el mismo procedimiento que en el anterior descanso.

– Volvemos al temario, esta vez 1 hora (ya sea a modo de estudio o simulacros prácticos).

– Ahora cogemos nuestro programa de radio favorito, buena música o lo que cada uno quiera y salimos a caminar a un ritmo normal entre 30 minutos y 1 hora (también podemos optar por practicar nuestro deporte favorito). Si se puede pasear por la naturaleza, mejor. Si no, buscamos un sitio que no quede lejos de casa y que haya calma relativa.

– Hora de la comida. Comeremos relajados, sin pensar en el siguiente paso, sino centrándonos en masticar, en disfrutar de la comida y de la compañía, si la hubiera.

– Descanso de media hora (no más), ya sea en forma de siesta o en forma de controlar la respiración y relajarse. También se pueden hacer estiramientos controlando la respiración, como en el yoga.

– Volvemos al estudio. Ahora cogeremos los apuntes que utilizamos para estudiar ortografía y estaremos 1 hora con ellos. Estudio, no ejercicios. Esto lo dejaremos para el final del día. Una buena forma de mejorar la cantidad de palabras que conocemos es utilizar buscadores de internet para encontrar palabras raras, difíciles, extranjerismos adaptados, homónimos, palabras nuevas aceptadas por la RAE, todo lo que se nos ocurra buscar. No hay que olvidar que hay palabras que utilizamos todos los días que nos pueden confundir (como victima sin tilde, llana, que es del verbo victimar, asesinar) y que no hay que perder de vista.

– Terminado esto, descansamos 15 minutos como más nos convenga.

– Para terminar, repasamos durante 1 hora lo que hemos estudiado por la mañana.

– Momento de salir a correr, hacer el deporte que apetezca, quedar con los amigos o con la pareja para desconectar. Este tiempo es libre, ya que por hoy ya has cumplido.

– Después de cenar, y antes de disfrutar de tu merecidísimo tiempo de ocio, realizarás media hora de ejercicios de ortografía, para asentar de manera correcta todo lo que vas aprendiendo.

El fin de semana:

– Solo nos dedicaremos a estudiar por la mañana, dejando la tarde completamente libre para hacer lo que queramos. Nos repartiremos el tiempo como mejor nos venga, pero al menos es preciso sacar unas 6 horas tanto sábado como domingo para dedicarlas a estudiar y repasar.

Dicho todo esto, cabe recordar que es tan importante el tiempo que dedicas a la oposición como al descanso y al ocio, porque si algo nos ha enseñado este proceso selectivo es que el tiempo no vuelve, y no es recomendable dejar completamente de lado a las personas importantes ni a nuestra vida por la oposición: el equilibrio es la clave.

Desconecta de vez en cuando la mente y aparta del todo las obligaciones, al menos dos horas al día, haciendo lo que más te guste y disfrutando de la vida, pues siendo constante y más o menos escrupuloso en tus menesteres, todo llegará.

¡Mucho ánimo y mucha suerte para plantar cara a lo que está por llegar!

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